El reto
La Fundació Gala-Salvador Dalí es una entidad cultural privada e independiente. El propio Dalí la creó y la dirigió personalmente desde 1983 hasta su muerte en 1989, con la misión de promover, proteger y defender su legado. Esa misión se despliega en tres sedes: el Teatre-Museu Dalí de Figueres, la Casa-Taller de Port Lligat, donde Dalí vivió gran parte de su vida, y el Castell de Púbol, que construyó para Gala.
Las amenazas de seguridad no entienden de tamaño. La fundación se enfrentaba a los mismos riesgos constantes que cualquier institución, pero sin los recursos internos necesarios para desarrollar un conocimiento profundo y continuo sobre ellos. Mantener el ritmo de la formación y de una amenaza en constante evolución desde una óptica puramente interna no era viable.
Lo que el equipo necesitaba no era más personal, sino una plataforma capaz de cerrar esa brecha: aportar la capa de seguridad, la monitorización y la actitud proactiva que los recursos disponibles por sí solos no podían sostener.
La solución
Tras valorar varias opciones, la fundación optó por FlexxClient. El cambio no consistía en sumar más herramientas, sino en cerrar la distancia entre reaccionar ante los problemas y anticiparse a ellos, gracias a una monitorización continua y a una capa de seguridad pensada para la proactividad, no para el parche a posteriori.
Con esa base ya en marcha, el equipo pudo dejar de vivir la seguridad informática como una urgencia recurrente y empezar a gestionarla como una capacidad estable y continua, una preocupación menos entre ellos y el trabajo de preservar el legado de Dalí.
Los resultados
Con FlexxClient en marcha, las operaciones de TI de la fundación pasaron de la resolución reactiva de incidencias a una supervisión proactiva en las tres sedes, sin necesidad de ampliar la plantilla interna.
Ese cambio le dio al equipo la tranquilidad de saber que los dispositivos están monitorizados y que las amenazas se detectan antes de convertirse en incidentes, liberando así su atención para lo que de verdad importa a la misión de la fundación.
Una institución creada para proteger uno de los legados más singulares del siglo XX cuenta hoy con la confianza tecnológica necesaria para seguir haciéndolo, por los museos, por los archivos y por quienes visitan estos espacios para vivir en primera persona el universo de Dalí.




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